Monday, December 3, 2012

Una noche en la ópera

Foto robada a Dottore Gianni.

El viernes fui a ver El cascanueces de Chaikovski. A pesar de que me apetecía bastante y sabía que me iba a gustar, me emocionó y significó para mí mucho más de lo que me esperaba, especialmente las famosas danzas del segundo acto. Esas danzas son de las primeras piezas musicales que entraron y se quedaron en mi cerebro; desde que tengo memoria, esas notas y las imágenes que incrusto a continuación pertenecen a ella. Tras, pongamos, veinte años, vi el ballet en directo por primera vez, y nada menos que en la ópera de Budapest.


Fantasia, of cors. A mis primas pequeñas no les gusta porque «é sólo música». Pobriñas...

Tuesday, November 27, 2012

Noctambulismo

Edward Hopper, Noctámbulos.
Son las cuatro y diez de la mañana de un martes. Miguel y Luís, mis compañeros de habitación, llegaron de los bares hace unos tres cuartos de hora, se cocinaron un arroz con salchichas y se lo comieron mientras yo me tomaba mi leche con galletas. ¡Claro que sí! ¿Para qué rayos quieres si no ser un estudiante en una residencia? Además, mañana me levanto a las diez, que es una hora relativamente fácil. Miguel a las nueve, creo, y Luís no sé. Who cares. Ahora me voy a dar una ducha, que no sé cuántas semanas hace ya de la última. Fuck the world. Hail and kill. May your sword stay wet like a young girl in her prime.

Dobrú noc!

Sunday, November 18, 2012

Dos anécdotas triviales

En Eslovaquia, cuando hay un paso de cebra sin semáforo, no esperes que ningún coche pare. Cuando digo ninguno no quiero decir la mitad, ni menos de la mitad; quiero decir ninguno. Da igual que hagas amago de cruzar, que te adelantes un poco, que estires la mano o el pie. Si el coche viene un poco lejos y te da tiempo, puedes dar dos pasos para que las opciones del conductor sean parar o atropellarte, y entonces aminorará; pero como vengan muy seguidos, olvídate. Y si bajas del tranvía en la misma parada que coges el bus y ambos llegan a la vez, verás cómo la gente se sube tranquilamente al bus y luego arranca mientras tú esperas como un idiota en el paso de cebra sin semáforo que está a ocho metros de distancia.


Ayer fui a Komárno por la feria de San Andrés (Szent András) y, en una carretera pequeñaja, un coche paró y me dejó pasar. Miré para Vica con cara de sorpresa y una inmensa sonrisa, empecé a balbucear emocionadamente: "pero pero pero ¿tú viste eso?", y ella me respondió: "tranquilo, mira lo que hay encima del coche". Giré la cabeza y vi un cartelito en la capota que decía: Autoškola.

***

En otro orden de cosas, la mayoría estáis al tanto de que hace dos o tres años escribí una súper biografía de Moonsorrow –acompañada de sus correspondientes recopilación de entrevistas y página de Facebook– por la que obtuve reconocimiento por parte del propio grupo y que cosechó cierto éxito entre algunos seguidores acérrimos. Pues bien, hoy contactó conmigo un musicólogo francés que acaba de empezar un máster cuya tesis (o tesina, o lo que sea) estará enfocada en el mismo grupo. Durante dos años hará un trabajo de investigación que incluirá, a grandes rasgos, una introducción al black metal, al folk metal, al paganismo moderno y a la relación entre ellos; una biografía, más enfocada en los discos que la mía; análisis musicológicos propiamente dichos de la instrumentación, uso de voces y coros, estructuras y todo eso; aspectos estéticos y estilísticos de las letras (idioma, filosofía e ideología pagana subyacentes, referencias históricas) y del aspecto visual en las portadas y libretos de los discos; y el impacto e influencia de Moonsorrow en la escena metalera. Eso será el primer año. El segundo lo va a dedicar exclusivamente a hacer un análisis en profundidad del último disco, Varjoina kuljemme kuolleiden maassa.

O sea: una auténtica pasada. Se puso en contacto conmigo para que le ayude con la búsqueda de información e intercambiar ideas, lo cual me hace sentir orgullosísimo, y me invitó a un blog privado donde va publicando algunos detalles. Lo va a hacer en francés, intentará ponerse en contacto con el grupo y traducirlo al inglés para pasárselo, igual que hice yo, y dice que cuando termine ya se pensará si lo publica en internet o en libro o lo que sea; que la versión original será publicada por su universidad. Y ya fue casualidad que un par de horas antes de leer su primer mensaje estaba pensando en ponerme manos a la obra y continuar con mi biografía por donde la dejé. Estoy emocionadísimo e impaciente ya por leer lo que vaya escribiendo.

Sunday, November 4, 2012

Mi rutina bratislovaca

Se supone que abrí este blog, entre otras cosas, para contar mi día a día y así evitarme contar lo mismo mil veces por email o skype, y en dos meses y medio que llevo en Eslovaquia aún no conté absolutamente nada del país ni de mi vida en el mismo, así que voy a hacer un pequeño resumen, y ya veré si otro día lo amplío o no. La mayoría de las fotos de hoy son robadas de internet.

Bien. Llegué el 13 de agosto desde Budapest y pasé tres días en Komárno, en casa de Vica. El jueves 16 por la noche, tras un viaje en tren de seis horas con dos cambios, llegué a Košice, la segunda ciudad más grande del país (250.000 habitantes aprox) e inminente Capital Europea de la Cultura 2013, donde haría un curso intensivo de eslovaco. En cuanto llegué a la residencia ya tenía compañero de habitación: un
El centro de Košice
canario estudiante de Bellas Artes llamado Julián que había llegado esa misma mañana. Acordaos de este personaje, porque va a aparecer muchas veces en el relato. Nos llevamos bien desde el principio, por suerte. La primera semana y media estuvimos de vacaciones y nos dedicamos a explorar la ciudad e ir de excursión a los Tatras y así. Al principio la residencia estaba casi vacía, pero poco a poco fuimos entablando relación con los pocos vecinos de planta que teníamos, mientras iban llegando los que serían nuestros compañeros de curso, el cual empezó el lunes 27. Durante las tres semanas siguientes fuimos a clase todos los días de lunes a sábado, incluso el 29 de agosto, que es festivo nacional por una insurrección contra los nazis o algo parecido y todo lo demás estaba cerrado. Un día a la semana, las profesoras, Helena y Beata, nos llevaban de excursión, y la verdad es que estuvieron muy bien: la primera fue a una cueva de aragonita, a la mansión de Betliar y a un mausoleo que hay cerca; la segunda, a dar un paseo en barca por el río Dunajec, que hace frontera con Polonia, y a ver el castillo y el museo al aire libre (casitas rurales de hace cien años) de Stará Ľubovňa; y la tercera, al castillo de Spiš y a los Altos Tatras (me parece que a Tatranská Lomnica, pero no estoy seguro). Os especifico todo esto por si os apetece buscar imágenes o algo.

Mis compañeros del curso de eslovaco

El día 16 de septiembre, exactamente un mes después de poner el pie en Košice, nos llegó la hora a Julián y a mí de despedirnos de nuestros compañeros y venir a Bratislava, donde dejaríamos de ser compañeros ourselves, pues estamos en distintas residencias. La mía, Mlyny, ya os la mencioné alguna vez: aloja a unos ocho mil estudiantes y tiene todo tipo de servicios: bares, discotecas, papelerías/copisterías, por supuesto comedores y lavanderías, una óptica, una peluquería, una capilla y lo que me falte por descubrir. Vivo en una habitación triple con un español de Madrid y un portugués de Aveiro, y a estas dos nacionalidades pertenecemos la mayoría en esta planta y en la de encima, por lo menos. Sobre todo españoles. No me hace
Vivo en una colmena
puñetera gracia, porque para estar con españoles me quedaba en España, y además los españoles son unos ruidosos que flipas. Ya van varias veces que llega una panda de borrachos a las cuatro de la mañana gritando por el pasillo, dando golpes y cantando la mierda de "yo soy español español español" con música rusa, que anda que hay que ser gilipollas, especialmente por sentirse orgullosos de pertenecer a ese agujero de... En fin, me callo, ya os hacéis una idea de lo que me gusta España y lo mucho que me apetece volver. De todos modos tengo que decir que mis dos compañeros son bastante tranquilitos y me llevo bien con ellos; no entablamos especial amistad, nunca fui con ellos de fiesta ni de viaje, pero tenemos buena relación en cuanto a que nos ponemos de acuerdo con facilidad, nos hacemos favorcillos unos a otros, si nos coincide bien bajamos juntos al comedor, esas cosas.

Te preguntarás: y si los españoles como masa te gustan tan poco y con los de tu residencia no te llevas mucho, ¿con quién sales? Pues con Julián y sus compañeros de residencia y de escuela de Bellas Artes; en adelante, los artistas. Además de él están un alemán, un estadounidense, cuatro finlandeses, dos mexicanas, una rusa, dos checos, una polaca... A los tres primeros mencionados los veo cuatro o cinco días a la semana. Aunque lo que más hacemos es ir de bares, a veces vamos a exposiciones, al ballet o cosas así, lo cual ni de coña podría hacer con mis vecinos de pasillo, y esa es otra razón por la que no salgo con ellos. La pena es que todos salvo el canario se van a ir en enero, pero bueno, ya nos haremos otra panda, y a los que se vayan los iré a visitar durante el segundo cuatrimestre. Al menos a Munich pretendo ir.

En la facultad no estoy especialmente contento, aunque tampoco me quejo. Mi súper convenio lleno de asignaturas superguays se fue al traste
Mi facultad
casi por completo, y ahora las únicas asignaturas que tengo son cuatro de inglés, dos de francés, una de español (Lexicología, listillos, no de aprender a hablar), una de alemán y una de eslovaco. Todas las sesiones son de hora y media y sus horarios son raros: de cuatro y cinco a seis menos veinticinco, de once menos diez a doce y veinte... Tengo una clase semanal de cada asignatura salvo de alemán y eslovaco, que tengo dos de cada, y los lunes tengo tres clases, los martes dos, los miércoles cuatro, los jueves una y los viernes también una que maldita la hora en que la cogí, porque me impide salir de viaje los jueves por la tarde. Otro día os cuento con más detalle qué asignaturas tengo, cómo las dan, cómo es la facultad... porque la verdad es que hay bastantes diferencias con las universidades españolas.

Pues ahí lo tenéis. Los días de semana me levanto a la hora que me toque según la clase que tenga, a mediodía vengo a comer bazofia monocroma por dos euros en el comedor de la residencia, por la tarde voy a más clases o hago algún recado, llevo a cabo las tareas hogareñas que toquen, salgo de bares con los artistas, ceno leche con galletas (¡ahora también colacao!, me vino en la maleta con la ropa de invierno) mientras veo una serie y me voy a la cama. Los fines de semana, pues lo que surja. Me voy de viaje, o hago algo con los artistas, o quedo con Vica, o asisto a algún concierto...

En resumen: que no me puedo quejar de lo mal que vivo. Como despedida voy a poner una lista de los conciertos que llevo presenciado desde que estoy aquí. Una de las principales razones para elegir esta zona como destino para mi erasmus fue hincharme a conciertos, y de momento creo que estoy cumpliendo. No cuento el Carpathian Alliance ucraniano porque aún no había pisado suelo eslovaco, ni mi presencia allí tenía nada que ver con el erasmus.

12·IX: Carmen (una adaptación rara), Košice, Eslovaquia.
15·IX: Nabucco, Košice, Eslovaquia.
28·IX: Samhainfest Moravia, Brno, Chequia.
29·IX: Samhainfest Budapest, Budapest, Hungría.
30·IX: Arkona + Darkest Era + Dalriada, Bratislava, Eslovaquia (crónica coming soon).
04·X: Slovenská filharmónia (Orff, Prokofiev, Simai), Bratislava, Eslovaquia.
15·X: Therion, Cracovia, Polonia.
18·X: El lago de los cisnes, Bratislava, Eslovaquia.
19·X: Perunica Fest, Nitra, Eslovaquia (¡vi a Natural Spirit!).
25·X: Slovenská filharmónia (la quinta de Chaikovski et al.), Bratislava, Eslovaquia.

Ya que estoy, voy a seguir actualizando la lista, because why not.
30·XI: El cascanueces, Budapest, Hungría.
08·XII: La bella durmiente, Bratislava, Eslovaquia.
21·XII: Žiarislav a Bytosti, Bratislava, Eslovaquia.
26·I: Karvai Rockfest (Rómeó Vérzik, Auróra, Blues Company, Kerecsen, STRoke), Kravany nad Dunajom, Eslovaquia.
1·II: Irish Dew, Praga, Chequia.
8·II: Slovenská filharmónia (Beethoven, Chaikovski, Schumann), Bratislava, Eslovaquia.
19·II: Carmen, Bratislava, Eslovaquia.
22·II: Folk Farsang 2013 (Ankh, Avven, Niburta, Virrasztók, Silent Stream of Godless Elegy, Metsatöll, Korpiklaani), Budapest, Hungría.
1·III: Primordial + Moonsorrow + Taake + Helheim + Orkan, Pratteln, Suiza.
23·III: Sabaton + Eluveitie + Wisdom (HU), Bratislava, Eslovaquia.
24·III: Stratovarius + Amaranthe + Seven Kingdoms, Bratislava, Eslovaquia.
13·IV: Avven + otros que ni vi ni recuerdo, Bratislava, Eslovaquia.
19·IV: Iron Maidnem (es grasioso porque "maidnem" en húngaro significa "casi". Grupo tributo a Milladoiro), Budapest, Hungría.
17 y 18·V: Juwenalia Czyzynalia (Sabaton, Within Temptation, Jelonek, Guano Apes, Luxtorpeda, Future Folk y qué sé yo qué más), Cracovia, Polonia.
29·V: Друге Сонце + Троя + Sinography (sólo vi a estos dos últimos), Kiev, Ucrania.
8·VI: Romeo y Julieta, Bratislava, Eslovaquia.
15·VI: Lohengrin, Bratislava, Eslovaquia.

Saturday, November 3, 2012

Llegó la nieve


Esta es la pinta que tenía la entrada de mi residencia la noche del lunes al martes de esta semana. Siguió nevando un buen rato más, o sea que el manto blanco acabó siendo más espeso. Muchos estáis de vuelta de todo esto, ya lo sé, pero qué le voy a hacer, yo soy de la costa y me llaman la atención estas cosas.

Me contaron que el invierno pasado en Bratislava sólo nevó un par de días de diciembre, por eso me pilló un poco de sorpresa ver nevar tan pronto, pero así fue. La noche del 28 al 29 de octubre cayó la primera nevada (al menos la primera de más de cuatro copos), y de momento la única. Al ver que nevaba, una panda de españoles vecinos míos bajaron corriendo a desnudarse por completo y tirarse en la nieve. Una risa. Yo llegué tarde y me perdí el espectáculo. No sé si me habría atrevido a unirme, though...

Justo el viernes anterior recibí la maleta con provisiones invernales: un par de camisetas de manga larga, la cazadora, un gorro, pijamas largos, etcétera. De todos modos, un día de estos tengo que ir a comprar más camisetas y un par de botas. La cifra de mi cuenta corriente está bajando a una velocidad pasmosa, de verdad que no sé cómo hago, y ahora viene un gasto gordo, mon dieu... Encima, el gobierno nos recorta el erasmus. Menos mal que me vine a un país barato, no quiero pensar cómo estarán los de Francia o Alemania.

Sí, uso la cazadora, ¿qué pasa? Es un coñazo porque luego entras en cualquier sitio y hace calor, hay que quitarse la cazadora y el jersey, ponerlos en algún lado, se caen, molestan... Ya, ya sé que no hay que venir a Eslovaquia para que pase eso, pero no sé, no estoy acostumbrado, generalmente me pongo la cazadora dos veces cada invierno. De todos modos tampoco es que aquí haga un frío de morirse, de momento. 4-6 ºC por el día, algo menos por la noche. Lo malo es cuando hace viento, pero si no sopla todo va bien.

Sunday, October 14, 2012

Maratón conciertil trinacional: Chequia, Hungría, Eslovaquia





Hace tres fines de semana, Vica y yo nos dimos un palizón de trenes y de falta de sueño, sobre todo ella, para ver tres paradas de la gira conjunta de Arkona, Dalriada y Darkest Era. No voy a hablar de los conciertos en sí porque no interesan, las crónicas ya las pondré en Furia Asgardiana y en The Breathless Sleep. Aquí voy a contar todo lo demás.

Todo empezó un poco como de broma. Primero salieron las fechas de Arkona, y se sabía que en Budapest estarían acompañados por Dalriada entre otros. Más tarde se anunció que con ellos iría Darkest Era, un grupo norirlandés, y en ese momento me puse contentísimo; el resto de la gente del foro donde lo comentamos estaba en plan “y esos quién rayos son”, así que les recomendé escuchar su único disco The last caress of light, porque es una pasada. Una cosa bastante parecida a Primordial pero sin rastro de la crudeza que caracteriza a sus vecinos, voz limpia y algunas influencias maidenianas (el cantante hasta dice lo de “scream for me [$nombre_de_la_ciudad]”). Además, en Brno y Budapest habría muchos más grupos. En un principio dijimos: eh, molaba ir a Brno también, ja, ja, enchenta de Arkona, ja, ja. Poco a poco se fue convirtiendo en un: oye… ¿y si vamos? ¿Crees que nos cuadrarán los trenes?... Y de ahí al resultado final: ir a los tres.

El viernes 28 de septiembre me levanté tempranito, a las ocho, para desayunar, ducharme, afeitarme, preparar la mochila, etcétera, y coger el tren de las diez. El plan era llegar a las doce menos cuarto, darme una vuelta y volver a la estación a buscar a Vica dos horas más tarde, que venía desde Komárno, para a continuación comer juntos y tirar para la sala. Al final no lo hice. Tenía sueño y preferí dormir una hora más, porque el día iba a ser completito. Así que cogí el siguiente tren, para sorpresa de la húngara cuando me vio entrar en el compartimento en el que se hallaba.

Llegamos más tarde de la hora prevista porque el tren llevaba media hora de retraso, pero aun así teníamos tiempo de sobra. Conseguimos entre los dos unos quince euros en coronas (las monedas son preciosas y enormes), nos dimos un pequeño paseo por el
Una calle del centro de Brno.
Vica has two fork!
centro y nos sentamos en un banco de un concurrido parquecito a comer nuestras chachiguachis hamburguesas. Al menos las mías lo eran. Grandochas, con la carne sobresaliendo partout, ensalada y mayonesa, 2,63 cada una, compradas en la estación de Bratislava. Volvimos despacito y dando un rodeo hasta la parada de tranvía de delante de la estación, y allí nos encontramos a dos miembros del grupo checo Cruadalach, uno de los cuales era conocido de Vica. Hablamos un rato y luego ellos se fueron para la sala, que aún tenían que probar sonido; nosotros nos lo tomamos con más calma, y más adelante nos encontramos con una pareja que también iba al concierto. Él hablaba un inglés muy gracioso, con perfectísimo acento londinense, parecía de la BBC, impecable; y si ya es gracioso de por sí, cuánto más oírselo a un checo.

Total, que llegamos a la sala y nada más entrar nos encontramos con Lazar, guitarrista de Arkona, y Antón, mánaller o algo así del grupo, quien nada más ver a Vica le regaló una camiseta que le había prometido tras utilizar sin permiso un texto escrito por ella para la promoción de la gira (buscad el trailer en el Youtube, eventos del Facebook, etc., y podréis leerlo). Vica, a su vez, le dio a Lazar una cartulina de felicitación, escrita y dibujada por ella, porque había estado de cumpleaños unos días antes, y él a cambio le dio una copia de su disco Slovo en edición rusa, un digibook tó guapo. O sea, que hizo buen negocio, la chavala. Oh, y no sabéis lo que vendían en el tenderete de Arkona: cintas de cassette de los dos primeros álbumes.

Los conciertos, como dije, tienen su crónica aparte, así que no los voy a detallar aquí. Cuando acabó el de Arkona, que fue el penúltimo, la cantante Masha se fue al área de músicos vestida con una sudadera negra, la capucha puesta y mirando al suelo. La pobre debe de estar harta de los fans. El siguiente y último concierto fue el de Darkest Era, que moló un montón porque al haber ya poca gente fue muy cercano; terminó sobre las dos y pico, nuestro tren salía a las tres y veinte, y Vica se empeñó en que quería entrar en el área privada a abrazar a Masha; poco le importó que le metiera prisa para el tren o que le dijera que la rusa evidentemente no quería ver a nadie. Al final se las apañó para entrar, yo, por supuesto, fui detrás, y Masha, al verla, puso cara de resignación y tardó un instante en saludarla, con una sonrisa cansada. Hablaron dos minutos, se abrazaron y nos fuimos; entonces Vica dijo que nunca más la volvería a perseguir. De recuerdo me llevé un set list de Arkona.

Salimos de la sala y fuimos a la parada de autobús, para enterarnos de que el nuestro acababa de pasar y el siguiente llegaría demasiado tarde. Como cortarle el cuello a Vica no habría servido de nada en ese momento, optamos por echar a correr. Por suerte no nos perdimos y subimos al tren sólo un minuto antes de que arrancara. Iba
El escenario de Arkona molaba
petadísimo. En realidad no era para tanto, pero era de éstos de compartimentos que tienen tres asientos enfrentados a otros tres, y había gente que iba durmiendo tumbada en dos o en tres, mientras que otros nos tuvimos que quedar en el pasillo. Dirás tú: pues pídeles educadamente a los de los compartimentos que te dejen un hueco. ¡Ah, pero los compartimentos tenían las puertas cerradas con pestillo! Patético. Así que nos quedamos en el pasillo de medio metro de ancho la hora y media o dos horas que duró el viaje. El viaje a Bratislava, claro; una vez en la capital eslovaca tuvimos que coger otro tren a Komárno, de ahí un taxi a Komárom (la mitad de la misma ciudad que está al otro lado del río y por tanto de la frontera) y de Komárom un tren a Budapest. Acertaste: tanto lío no vale la pena en absoluto, y menos si en lugar de caminar coges un taxi, porque se te lleva el poco ahorro que te suponía hacer la jaimitada en lugar de coger el tren directo de capital a capital. Eso sí: a partir de Bratislava fui durmiendo en todos los trenes. Y en el taxi. Y en el hipermercado al que fuimos en el rato muerto que tuvimos antes del tren a Budapest. Durante ese rato fui guiado por la húngara casi como un ciego y sólo espabilé un poco, poquito, para reñirle, totalmente en vano, por usar las máquinas de pagar en lugar de ir a una cajera.

Al llegar a la capital húngara ya me espabilé. Dejamos las cosas en la residencia, bajamos a comprar algo de comer y tiramos para la sala, que abría puertas a las tres o así. Allí, Vica se encontró con sus amigos de medio país y parte del extranjero
Ridículo minifutbolín que hay
en el local de Brno
(concretamente Croacia y Polonia). La sala, antes llamada Wigwam y ahora Club 202, es grande y preciosa, decorada con temática de indios norteamericanos: mucha madera, telas, pieles y dibujos de tótems y demás. De nuevo, no voy a entrar en detalles de los conciertos, pero hay que destacar al cantante de KerecsenSolyom, todo un espectáculo unipersonal, uno de los mejores y más enérgicos “fróntmanes” que vi nunca. Al acercarnos al tenderete de Darkest Era, la batería y el bajista nos saludaron, pues nos recordaban de la noche anterior, y les compré el disco, un EP y una camiseta, todo ello por 20 €; y el álbum me lo firmó todo el grupo. Más tarde hubo firma de discos por parte de Dalriada, que en su país son superfamosos y tienen superéxito, y les pedí que dedicaran el que acababa de comprar a Enlil y su hermano para mandárselo por correo a la semana siguiente.

Acabados los conciertos nos separamos. Yo llegué a Bratislava a las diez de la mañana o así y me fui directo a la residencia a dormir. A la hora del concierto fui a la sala y llegué a pocos minutos de que empezara Dalriada, el primer grupo de esa noche;
¡Arkona vendía cintas! Me quedó pena de
no comprar alguna, obviamente por puro
coleccionismo descerebrado. (El precio
está en coronas checas; son unos
cinco euros.)
Vica entró media hora más tarde, aproximadamente. Estaba desganado en general, y durante Arkona no me apeteció más estar allí, así que me fui a la barra, donde se dio la casualidad de que estaba Lisa, la batería de Darkest Era, bebiendo un whisky caliente con limón. No digo del tiempo, no: digo caliente, como la leche del desayuno. Y no digo unas gotas de limón, no: digo un cuarto de limón metido dentro del vaso, previamente exprimido sobre el mismo. Parece que esa guarrada es bastante típica allí, y me la dejó probar y la verdad es que no sabe mal. Al poco llegó Krum, el cantante, escrín for mí Bratislava, y mientras se tomaba otro de lo mismo, llegó un tío y le ofreció un vaso de borovichka o pálinka o una cosa local de esas que el norirlandés rechazó con agradecimiento. Aun así, el tío se enfadó y me lo acabó dando a mí (juro que no estaba poniendo cara de quererlo ni haciendo nada más que observar la escena). Y como tenía el vaso delante y tanto el tío como Krum se fueron, pues mira, no era plan de desaprovechar el licor…

Al acabar Arkona volvimos a ver a Lisa y al bajista (cuyo nombre desconozco porque entró en el grupo hace muy poco y no lo encuentro en los internetes), quienes nos dijeron que para la próxima avisáramos y nos invitaban al concierto. Poco después nos pusimos a hablar con otra de Darkest Era y dos de Arkona, nos hicimos la foto de rigor, que por cierto quedó muy chula, y finalmente abandonamos el local para ir a la estación, donde Vica cogería el tren que la llevaría de vuelta a Budapest, terminando así la aventurilla folkmetalera.

Por cierto, al acabar Arkona el tercer día vimos que dos chavalas cogían del foso el enorme y rústico pandero de Masha Scream; supusimos que era para dárselo a sus dueños, pero un rato después nos quedamos con cara de tontos cuando Lazar nos dijo que lo habían robado...

Tuesday, October 2, 2012

Agueste IV: Lviv




VIERNES 10 DE AGOSTO DE 2012

Vítali, cartógrafo de profesión, o algo muy parecido, me estuvo dibujando planos la noche anterior y explicándome cómo llegar al centro y lo que allí hay. Mencionó unas treinta mil iglesias y catedrales, cada una de su padre y de su madre: que si jesuita, que si católica griega, que si armenia, que si ortodoxa de no sé dónde... Por allí también están la ópera y el ayuntamiento. Así que, cuando llegamos, y tras comprar los billetes para la vuelta y para Slavske, me dispuse a visitar el centro. Me recomendó coger el tranvía —valen el 1 y el 9, especifico por si a alguien le vale de algo— pero decidí ir a pie porque es muy
El circo de los horrores
fácil: primero vas hasta la iglesia gótica que ves enfrente nada más salir de la estación, luego giras a la izquierda, vas recto recto recto pasando un siniestro y envejecido circo hasta llegar a la ópera, ahí giras a la derecha y en cinco minutos más ya llegaste al ayuntamiento. Todo este paseo, que me llevó unos veinte minutos, lo pasé mirando maravillado todo lo que me rodeaba. Es un lugar en el que no me gustaría nada vivir, pero para visitar es extraordinario, al menos para un español. Si quieres ver una ciudad de los años cuarenta, no necesitas una máquina del tiempo: te basta con un billete de tren o avión a esta parte de Europa. Calles adoquinadas, transportes destartalados, edificios polvorientos... Contrastan un poco los coches, que en su mayoría, y como cabe esperar, son modernos. Saqué montones de fotos de estas calles, pero no captan en absoluto la atmósfera que se respira allí, if you get my point.

Вулиця Городоцька (calle Gorodotska)
La plaza encabezada por el edificio de la ópera está bastante guay. Algunos arbolitos, una fuente, estatuas. Me compré un helado en un puesto ambulante por
La ópera y su plaza
aquello de poder decir que me compré un helado frente a la ópera de Lviv, pero fue una mierda pinchada en un palo: me costó aproximadamente euro y medio (carísimo para esa ciudad) y la “bola” que le puso, ni llenó el cucurucho por dentro, ni sobresalía del mismo, ni tapaba la abertura en su totalidad. Seguí buscando el ayuntamiento. Cuando consideré que debía de estar muy cerca, entré en un sitio a preguntar; no supe decirlo, pero le enseñé al tío el dibujín que me había hecho Vítali de la torre con la bandera y ya me supo orientar. Me di un paseíto, vi cosas que describiré en el siguiente epígrafe, comí una pizza acompañada de un zumo de melocotón en un restaurante y volví a la estación a coger el tren para Slavske.

El plan de visitas, o algo así...

DOMINGO 12 DE AGOSTO DE 2012

Mientras estaba en el tren de vuelta recibí un mensaje de Julia, una chavala de Lviv con la que había contactado vía CouchSurfing. Fue una agradable sorpresa porque en varios días no había contestado a mi último mensaje y yo no tenía su teléfono, así que ya no contaba con ella. Quedamos entre los dos leones de la puerta del ayuntamiento; cogí un tranvía (jrivna y media, quince céntimos de euro) y fui directo para allá.

El centro es una chulada. El ayuntamiento está rodeado por cuatro estatuas, una en cada esquina, de dioses griegos: Adonis, Anfítrita, Artemisa y Poseidón. La mayoría de edificios tienen tres ventanas en cada piso; Julia me contó que eso es porque antiguamente cobraban un fuerte impuesto a quien los construyera más anchos. Hay uno
Edificios de tres ventanas de anchura
que tiene cinco, que perteneció a un filántropo al que le permitieron hacerla sin cobrarle extra como agradecimiento a todo lo que le había dado a la ciudad. No sale en la foto, está un poco más a la derecha, lo siento. El primer día pululaban por allí dos mozas, cada una con un gracioso vestido y una pamela, vendiendo caramelos que, curiosamente, sabían a caramelo. A lo negro que le echas por encima al flan. A azúcar quemado. Creo que nunca había probado ninguno. Besides, había una especie de autobús abierto por los lados en el que la gente se sentaba en taburetes mirando hacia dentro y pedaleaba para que avanzara.

Iglesias, como dije, hay unas ocho o diez. La más chula de todas es la católica griega, que no tengo muy claro si es iglesia o catedral. Su interior
está decorado de manera bastante bonita, con frescos en el techo. Hay pocas sillas y sólo se sientan los viejiños; lo normal es oír la misa de pie. En ucraniano hay dos palabras que significan iglesia, pero una se refiere a las polacas y la otra, a las… no sé, a las que no son polacas. Una de las palabras es церква (tserkva) y la otra es костьол (kostol), pero tampoco recuerdo cuál es cuál. Detrás de esta iglesia, el primer día había un mercadillo de libros, sellos y billetes antiguos, pero el segundo no porque estaba de lluvia. Y lo más gracioso es que en el medio de todas esas catedrales e iglesias hay un edificio que antiguamente era un puticlub, como atestiguan los altorrelieves que tiene tallados, que representan, alternativamente, una tipa en pelotas y un tipo haciéndose una paja.


Natasha, antigua profe mía de ruso con la que me sigo llevando, me dijo que probara el café de Lviv, que seica es muy bueno. Entre otras cosas me recomendó visitar la cafetería llamada Sinia Pliashka (ella me dijo Zelena Pliashka, es decir, botella verde en lugar de azul, lo cual provocó mucha risa tanto a Vítali como a Julia), recomendación que también me hizo Vítali, porque es elegante y porque tienen allí sacos de café y palas y te lo muelen en el sitio, o algo parecido. Esa es la gracia que tiene, porque el café tampoco es especialmente bueno, seica. Entré el primer día, pero el café me lo tomé con Julia en otro sitio. Pedí algo de nombre similar a lvivski kofe y no me gustó demasiado, la verdad. Tenía todo el poso en el fondo; se conoce que primero echan el café molido y luego el agua hirviendo encima. Sé que esta manera de prepararlo no es exclusiva de allí, pero nunca la había probado y no me hizo gracia el invento, no.

Otro sitio que visitamos fue la farmacia más antigua de la ciudad, que si no recuerdo mal data del siglo XVII, sigue funcionando como tal en la actualidad y se puede visitar por un precio no muy alto. Hay lo que te puedes esperar: aparatos antiguos como básculas, embudos, distintos recipientes,
Cocina alquímica farmacéutica
utensilios para cortar y moler, botes de hierbas y pócimas chungas, libros, y dos cosas que me llamaron especialmente la atención: un pergamino con símbolos que parecen alquímicos titulado “Criptogramas” y una cocina con agujero de aspecto casi medieval. O sin casi. Julia me dijo que eso era efectivamente antiguo, pero que a principios del siglo XX se seguían haciendo ese tipo de cocinas. A su alrededor hay unos cuantos animales disecados: un pez erizo, una tortuga, un cocodrilito, entre otros. Para terminar el apartado dedicado al paseo, me gustaría mencionar la “estatua de la Libertad”, que no sé si tendrá relación con la neoyorquina pero se le parece un montón, y la dinámica estatua de San Jorge, patrón de Lviv, en la que el dragón se ve reducido a una mera serpiente con cara de muy mala leche. Dice Julia que los equivalentes a Jorge en ucraniano son Iuri, como Iuri Gagarin, y G’eorgi, pero que ella no ve cómo pueden ser el mismo nombre. Yo lo veo clarísimo, la verdad. Compáralo con Jordi, por ejemplo. A G’eorgi le pongo un apóstrofo porque lo pronunció de una manera muy rara: primero dijo la ge, hizo una pausa como si se hubiera atragantado o tuviera hipo y luego dijo el resto. Le pregunté y me dijo que se dice así. Pues será. Ah, y me llevó a comer a un sitio donde probé el borsh verde (el rojo lo había probado ya en la estación de esquí), que sabe a caldo normal, y una especie de raviolis gigantes con forma de empanadilla llamados pirogui con smetana, una salsa de sabor similar al yogur, muy común en todo el centro y este de Europa. Sí, yo también me acuerdo siempre del compositor de El Moldava. No me parece un nombre serio para un músico importante. Imagínate llamarte Ludwig von Ketchup. O Wolfgang Amadeus Mostaza. (Por cierto, que me acabo de dar cuenta de que por aquí no deben de existir las empanadillas.)

Cuando se acercó la hora de irme nos dirigimos a la parada de tranvía. No daban pasado ni el 1 ni el 9 y yo ya me estaba poniendo nervioso, porque menuda gracia me iba a hacer perder el tren de las 21:30. Echamos a andar apurados hasta que cogimos otro que no lleva a la estación, pero al menos
Criptogramas
te acerca. Luego ella se tuvo que ir, me dio unas indicaciones y me dejó solo; minutos después me mandó un mensaje diciendo que detrás venía el 9. Bajé, le pregunté a un señor muy majo que sólo hablaba ucraniano pero hizo todo lo posible para que le entendiera, eran sobre y cuarto ya, vino el tranvía, monté, bajé en la calle de la estación, eché a correr como un descosido procurando al mismo tiempo no resbalar en las baldosas húmedas, y entonces me di cuenta de la situación y pensé: Jo. Estoy corriendo a toda velocidad por la calle de la estación de Lviv, ciudad extraña, lejísimos de casa, con letreros en cirílico y lengua casi desconocida, para no perder el tren que me llevará a Budapest. ¿Cuánta gente puede decir eso? Tengo una suerte que no me la merezco.

Y en ese momento, amigos míos, fui tremendamente feliz.